3. Movilidad

  • Red de carriles bici interconectada con ejes transversales.
  • Implementar transporte público eléctrico.
  • Mejorar las líneas de autobuses: conexiones y frecuencia.
  • Creación de dos grandes aparcamientos disuasorios.

Frente al reto de la emergencia climática, que cada vez se muestra más urgente realizar, un paso imprescindible que deben dar todos los núcleos urbanos es el de desarrollar e implementar una movilidad urbana respetuosa con el medioambiente, que permita a la ciudadanía satisfacer sus necesidades de acceso a cualquier área con total seguridad de manera compatible con la salud de los seres humanos y los ecosistemas. Para ello, es imprescindible reducir y minimizar el uso individual del automóvil, fomentar un transporte público de calidad, promover el uso de la bicicleta y generar entornos agradables, verdes y limpios por los que poder circular.

Planificar la creación de corredores verdes que motiven el desplazamiento ciclista es una gran oportunidad de este PGOU, teniendo en cuenta en sus trazados los centros educativos, para que los niños y niñas puedan caminar hacia ellos de forma segura y saludable. Crear una auténtica red de carriles bici, claramente segregados del tráfico y con elementos de protección, permitirá, como ya se ha constatado en muchas ciudades, que las personas se animen a utilizar este medio de transporte, más aun, teniendo en cuenta las facilidades que ofrecen las bicicletas eléctricas y similares. En lugar de los trozos de carriles que existen actualmente en Santander, con claro objetivo turístico y sin conectar eficientemente, debe implementarse una red que contemple un eje central por el núcleo urbano de Santander, con varios ejes transversales que permitan el acceso a la mayor parte del entramado de la ciudad, vertebrando todas las áreas y barrios.

Respecto al transporte público, el cambio a autobuses eléctricos es ya una necesidad, adquiriendo una flota que reduzca la periodicidad de paso (anunciada en paneles con las próximas llegadas en todas las paradas) y garantice la conexión con los cuatro pueblos y los barrios más alejados. Para ello es importante, aun manteniendo la linealidad este-oeste del recorrido central de autobuses, desarrollar líneas de autobuses o lanzaderas entre las laderas norte-sur de la ciudad, para reducir la saturación de la zona nuclear de Santander.

La apuesta por la movilidad sostenible requiere de algunas medidas imprescindibles, como la peatonalización de algunas zonas (como alguna de las calles transversales de Castilla-Hermida) o la creación de al menos dos grandes aparcamientos disuasorios que desincentiven el uso del vehículo privado en las arterias principales de Santander. El hecho de haber expulsado de la ciudad durante mucho tiempo a grandes cantidades de población trabajadora, provoca ahora que esa gente que vive en Soto, Bezana, Camargo, Astillero o Sarón, tenga que utilizar permanentemente el vehículo privado (ante las escasas opciones de transporte público exterior e interior de la ciudad) para llegar a su trabajo. El carácter de capital de Cantabria a nivel administrativo, económico y social, hace de vital importancia tener en cuenta la gran afluencia de personas de otros municipios que han de visitar Santander día a día, razón suficiente para ponerse a trabajar cuanto antes en estos grandes aparcamientos disuasorios.