10. Perspectiva Inclusiva

  • Planificar un urbanismo accesible que satisfaga las necesidades de la ciudadanía desde una perspectiva inclusiva.
  • Realización de un gran estudio sobre las necesidades y la realidad que vive la tercera edad.
  • Enfocar el diseño de la ciudad a sociedades longevas, propiciando la autonomía e independencia de sus habitantes mayores.
  • Correcta financiación de centros cívicos.

Desarrollar una ciudad pensada para todas las personas es algo que Santander tiene aún pendiente. Más allá de las rampas y escaleras mecánicas (con sus caros y externalizados mantenimientos), no se trabaja en adaptar la capital a las problemáticas específicas de la juventud, la tercera edad, las personas con diversidad funcional o la cuestión de género. Los niños y niñas no pueden jugar en la calle con seguridad, ni desplazarse en bicicleta sin riesgos; las personas dependientes tienen nula atención por parte del Ayuntamiento; las desempleadas no reciben apoyo mediante ayudas municipales como pueden ser rebajas en impuestos o transporte… Los ejemplos son incontables. Urge pensar un futuro para que la capital de Cantabria pueda satisfacer las necesidades del conjunto de su ciudadanía mediante una visión inclusiva real.

El envejecimiento poblacional es un hecho con el que contar a la hora de elaborar y redactar el nuevo PGOU. A día de hoy, no se han realizado estudios que permitan determinar las necesidades y realidades diferenciales de las personas mayores de 65 años residentes en el municipio. A priori, sabemos que las mujeres santanderinas tienen una mayor esperanza de vida, pero viven más años de mala salud que los hombres, por lo que requieren de una atención especial y diferenciada. Sin embargo, no tenemos suficiente información sobre el colectivo de personas mayores de Santander, por lo que todas las medidas y acciones llevadas a cabo, que pretenden promover una mejora en la calidad de vida y un envejecimiento activo, se están desarrollando sin el necesario conocimiento previo de la situación real de este grupo poblacional. Supuestamente, en 2018 se había iniciado un proyecto para el estudio de este tema, con una cuantía invertida de 45.000€, pero no parece haber aún resultados o noticias del mismo.

Desde Cantabristas consideramos que el punto de partida debe ser precisamente este: la realización de un estudio de la realidad que vive la tercera edad en Santander. Con esa información, podremos diseñar una ciudad que pueda albergar sociedades longevas, proporcionando a todas las personas autonomía e independencia, salud, bienestar, conectividad social, seguridad y resiliencia. También nos parece vital mantener y ampliar una correcta financiación de los centros cívicos, a través de los cuales se canaliza la mayoría de acciones dirigidas a este colectivo, así como el impulso de planes de ayudas para rehabilitar viviendas, mejorando la accesibilidad residencial a las mismas.