11. Sostenibilidad, cambio climático y salud

  • Impulsar una zona de tráfico restringido en el centro de Santander.
  • Evitar que esta regulación atienda exclusivamente a criterios estéticos o elitistas.
  • Asegurar que las calles sean más transitables y cómodas para peatones.
  • Favorecer un proyecto de movilidad sostenible que vertebre todo el municipio.

El Plan General de Ordenación Urbana de Santander que se redacte planificará la estrategia urbanística de la ciudad para los próximos años, siendo de absoluta obligación desarrollarlo con vistas al medio plazo. Siguiendo ese criterio, es inexcusable plantear e impulsar el procedimiento para la creación de una zona de tráfico restringida en el centro de Santander, que mejore la calidad del aire en el centro de la ciudad y permita reducir los niveles de contaminación, para paliar sus efectos nocivos en la salud de las personas y contribuir a la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente.

Siguiendo el ejemplo de muchas ciudades europeas, restringir el acceso de los coches más contaminantes, los vehículos no compartidos o incluso, en su totalidad, favorece una serie de cambios en las vidas de los núcleos urbanos que provocan un descenso de los niveles de contaminación, prolongando la calidad y esperanza de vida de sus habitantes. Además, con estas medidas, otras formas de transporte ganan espacio y se generan calles más transitables y cómodas. El anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética del Gobierno Estatal incluye la obligación de instaurar zonas de bajas emisiones en zonas urbanas de ciudades con población superior a 50.000 habitantes, por lo que Santander, cuanto antes se ponga a trabajar en ello, mejor.

Es importante evitar que estas medidas se lleven a cabo de forma elitista, atendiendo a criterios estéticos o favoreciendo a los barrios y zonas más confortables de la ciudad. Las razones para implantar estos reajustes del tráfico urbano deben atender a criterios medioambientales, saludables y de movilidad. Es de vital importancia que la implementación de una zona de tráfico restringida no vaya en detrimento de algunas zonas de Santander, por lo que es necesario acompañar esta regulación con una red de carriles bici segura, un sistema de transportes ecológicos que vertebre toda la ciudad, una buena conexión con municipios limítrofes y otros grandes núcleos de población de Cantabria, la implementación de aparcamientos disuasorios, la instalación de superficie arbórea urbana o aceras que favorezcan la movilidad a pie.