El partido cantabrista sostiene que la liberalización del mercado que maximizará el tratado Mercosur facilitará la entrada masiva de alimentos producidos bajo normativas ambientales, laborales y sanitarias muy distintas a las exigidas en la UE, lo que supondrá un golpe inasumible para el sector agrario y ganadero cántabro
Cantabristas ha mostrado su rechazo al acuerdo UE-Mercosur, al considerar que “perjudicará gravemente al sector primario cántabro en beneficio de las grandes distribuidoras e importadoras agroalimentarias”. En opinión de la cantabrista Araceli González Vázquez, el tratado Mercosur, apoyado por el PP y el PSOE, maximizará la liberalización del mercado agroalimentario, “facilitando la entrada masiva de alimentos producidos bajo normativas ambientales, laborales y sanitarias muy distintas a las exigidas en la UE, lo que supondrá un golpe inasumible para el sector agrario y ganadero cántabro”.
En concreto, este acuerdo UE-Mercosur beneficia la importación masiva de productos agroalimentarios procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay; frente al producto local. Para González Vázquez, “esta competencia desleal golpeará directamente a un sector primario cántabro que ya sufre precios en origen injustos, falta de relevo generacional y una presión creciente para producir más a menor coste”. Desde Cantabristas han recordado que esto también afectará a los consumidores y las consumidoras, ya que irá en detrimento de la disponibilidad de alimentos saludables y de calidad. A todo esto, “se suma una reforma de la PAC que prevé un recorte presupuestario que ahondará el daño a la pequeña y mediana agroganadería cántabra”.
González Vázquez ha querido señalar el papel del PP y del PSOE tanto en Santander, como en Madrid y Bruselas con su apoyo al acuerdo UE-Mercosur, sacrificando a los productores y productoras de Cantabria en favor de intereses comerciales globales que ponen en riesgo la viabilidad de un modelo agroalimentario sostenible. En este sentido, desde Cantabristas seguirán apostando por la soberanía alimentaria como eje central de las políticas agrarias, entendida como la capacidad de decidir qué producimos, cómo lo producimos y para quién.